sábado, 30 de junio de 2012

El Ángel de los niños


El Ángel de los niños

Cuenta una antigua leyenda que un niño que estaba por nacer le dijo un día a Dios:

- Me dicen que me vas a enviar mañana a la tierra, pero ¿cómo viviré tan pequeño e
  indefenso como soy?
- Entre muchos Ángeles escogí uno para ti, que te esta esperando; él te cuidara.
- Pero dime, aquí en el cielo, no hago más que correr y sonreír, eso basta para ser feliz.
- Tu ángel te cantara, te sonreirá todos los días. Y tú sentirás su amor y serás feliz.
- ¿Y como entender lo que la gente me hable, si no conozco el extraño idioma que
  hablan los hombres?
- Tu ángel te dirá las palabras mas dulces y más tiernas que puedas escuchar y con
  mucha paciencia y con cariño te enseñara a hablar.
- ¿Y que haré cuando quiera hablar contigo?
- Tu ángel te juntara las manitas y te enseñara a orar.
- He oído que en la tierra hay hombres malos ¿quién me defenderá?
- Tu ángel te defenderá, aun a costa de su propia vida.
- Pero estaré siempre triste porque no te veré más, Señor.
- Tu ángel te hablara siempre de Mí y te enseñara el camino para que regreses a mi
  presencia, aunque yo siempre estaré a tu lado.

En ese instante una gran paz reinaba en el Cielo. Pero ya se oían voces terrestres, y el niño presuroso repetía suavemente:

- Dios mío, si ya me voy, dime su nombre, ¿cómo se llamara mi ángel?
- Su nombre no importa, tú le llamaras: MAMÁ.     

jueves, 28 de junio de 2012

Entrevista Madame Ghis- La muerte civil


Juan Gervas- La epidemia del panico


Una joya única


Una joya única

Cruzando el desierto, un viajero inglés vio a un árabe muy pensativo, sentado al pie de una palmera. A poca distancia reposaban sus camellos, pesadamente cargados, por lo que el viajero comprendió que se trataba de un mercader de objetos de valor, que iba a vender sus joyas, perfumes y tapices, a alguna ciudad vecina.
 
Como hacía mucho tiempo que no conversaba con alguien, se aproximó al pensativo mercader diciéndole:
 
«Buen amigo, ¡salud! pareces muy preocupado. ¿Puedo ayudarte en algo?»
 
« ¡Ay!», respondió el árabe con tristeza, «estoy muy afligido porque acabo de perder la más preciosa de las joyas».
 
«¡Bah!», respondió el inglés, «la pérdida de una joya no debe ser gran cosa para ti que llevas tesoros sobre tus camellos, y te será fácil reponerla».
 
« ¡¿Reponerla?!... ¡¿Reponerla?!», exclamó el árabe. «Bien se ve que no conoces el valor de mi pérdida».

« ¿Qué joya es, pues?», preguntó el viajero.
 
«Era una joya», le respondió el mercader, «como no volverá a hacerse otra. Estaba tallada en un pedazo de piedra de la Vida y había sido hecha en el taller del Tiempo.
 
Adornaban la veinticuatro brillantes, alrededor de los cuales se agrupaban sesenta más pequeños. Ya ves que tengo razón al decir que joya igual no podrá reproducirse jamás».
 
«A fe mía», dijo el inglés, «tu joya debía ser preciosa". Pero, ¿no crees que con mucho dinero pueda hacerse otra igual?»

«La joya perdida», respondió el árabe, volviendo a quedar pensativo,
 «era un día, y un día que se pierde ... no vuelve a encontrarse».

Una gran diferencia


Una gran diferencia

Le preguntaron cierta vez a Uwais, el sufí: "¿Qué es lo que la Gracia te ha dado?"  Y les respondió: "Cuando me despierto por las mañanas, me siento como un hombre que no está seguro de vivir hasta la noche." Le volvieron a preguntar:”Pero esto, ¿no lo saben todos los hombres?"
"Si, lo saben; pero no todos lo sienten".


Transformación


Transformación

A un discípulo que siempre estaba quejándose de los demás, le dijo el Maestro: "Si es paz lo que buscas, trata de cambiarte a Ti mismo, no a los demás. Es más fácil calzarse un par de zapatillas que alfombrar toda la tierra."
Suelta el yo

Un hombre se presentó ante buda con una ofrenda de flores en la mano. Buda lo miró y dijo: "¡Suéltalo!"  El hombre no podía creer que se le ordenara dejar caer las flores al suelo. Pero entonces se le ocurrió que probablemente se le estaba insinuando que soltara las flores que llevaba en su mano izquierda, porque ofrecer algo con la mano izquierda se consideraba de mala suerte y una descortesía. De modo que soltó las flores que sostenía en su mano izquierda.  Pero Buda volvió a decir: "¡Suéltalo!" Esta vez dejó caer todas las flores y se quedó con las manos vacías delante de Buda, que sonriendo, repitió: "¡Suéltalo!"  Totalmente confuso, el hombre preguntó: "¿Qué se supone que debo soltar?"  "No las flores, hijo, sino al que las traía", respondió Buda.


Tesoros


Tesoros


Hace muchísimos años vivía en la India un sabio de quien se decía que guardaba en un cofre encantado un gran secreto que lo hacía triunfador en todos los aspectos de su vida y que por eso se consideraba el hombre más feliz del mundo. Muchos reyes envidiosos, le ofrecían poder y dinero y hasta intentaron robarlo para obtener el cofre, pero todo era en vano.
Mientras más lo intentaba, más infelices eran, pues la envidia no los dejaba vivir.
Así pasaban los años y el sabio era cada vez más feliz.

Un día llegó ante él un niño y le dijo:
"Señor, al igual que usted, también quiero ser inmensamente feliz ¿Por qué no me enseña qué  debo hacer para conseguir la felicidad?" El sabio, al ver la sencillez y la pureza del niño, le dijo: "A ti te enseñaré el secreto para ser feliz. Ven conmigo y presta mucha atención: En realidad son dos cofres en donde guardo el secreto para ser feliz y son mi MENTE y mi CORAZÓN, y el gran secreto no es otro que una serie de pasos que debes seguir a lo largo de la vida.

El primer paso es saber que existe la presencia de Dios en todas las cosas de la vida y por lo tanto, debes amarlo y darle gracias por todo lo que tienes.
El segundo paso, es que debes quererte a ti mismo y todos los días al levantarte y al acostarte, afirmar: Yo soy importante, yo valgo, yo soy capaz, soy inteligente, soy cariñoso, espero mucho de mí, no hay obstáculo que no pueda vencer. Este paso se llama Autoestima.

El tercer paso, es que debes poner en practica todo lo que dices que eres, es decir, si dices que eres inteligente actúa inteligentemente, si dices que eres capaz, haz lo que te propones, si piensas que no hay obstáculos que no puedas vencer, entonces propónte metas en tu vida y lucha por ellas hasta lograrlas. Este paso se llama Motivación.
El cuarto paso es que no debes envidiar a nadie por lo que tiene o por lo que es, ellos alcanzaron su meta, logra tú las tuyas.

El quinto paso es que no debes albergar en tu corazón rencor hacia nadie. Ese sentimiento no te dejará ser feliz, deja que las leyes de Dios hagan justicia. Tú, perdona y olvida.
El sexto paso, es que no debes tomar las cosas que no te pertenecen, recuerda que de acuerdo con las leyes de la naturaleza, mañana te quitarán algo de más valor.
El séptimo paso, es que no debes maltratar a nadie. Todos los seres del mundo tenemos derecho a que se nos respete y se nos quiera.
Y por ultimo, levántate siempre con una sonrisa en los labios, observa a tu alrededor y descubre en todas las cosas, el lado bueno y bonito.
Piensa en los afortunado que eres al tener todo lo que tienes, ayuda a los demás, sin pensar que vas a recibir nada a cambio. Mira a las personas y descubre en ellas sus cualidades y dales también a ellos , el secreto para ser triunfadores y que de esta manera, puedan ser felices.


Sabiduría indígena


Sabiduría indígena

Un viejo cacique de una tribu estaba teniendo una charla con sus nietos  acerca   de la vida.
Él les dijo:

"¡Una gran pelea está ocurriendo dentro de mí!... ¡es entre dos lobos!
"Uno de los lobos es maldad, temor, ira, envidia, dolor, rencor avaricia,
arrogancia, culpa, resentimiento, inferioridad, mentiras,  orgullo, egolatría,
competencia, superioridad.

"El otro es Bondad, Alegría, Paz, Amor, Esperanza, Serenidad, Humildad,   Dulzura, Generosidad, Benevolencia, Amistad, Empatía, Verdad, Compasión   y Fe.

Esta misma pelea está ocurriendo dentro de ustedes y dentro de  todos  los seres de la tierra.

Lo pensaron por un minuto y uno de los niños le preguntó a su  abuelo:

"¿Y cuál de los lobos crees que ganará?"
  El viejo cacique respondió, simplemente...

"El que alimentes."

Que tesoro buscar


Que tesoro buscar

La historia se refiere a un individuo que se mudo de aldea, en la India, y se encontró con lo que allí llaman
un maestro.
Este es un mendicante errante, una persona que, tras haber alcanzado la iluminación, comprende que el mundo entero es su hogar, el cielo su techo y Dios su Padre, que cuidara de el.
Entonces se traslada de un lugar al otro.
Tal como tu y yo nos trasladaríamos de una habitación a otra de nuestro hogar.

Al encontrarse con el maestro, el aldeano dijo:
"¡No lo puedo creer!
Anoche soñé con usted.
Soñé que el Señor me decía: -Mañana por la mañana abandonaras la aldea, hacia las once, y te encontraras con este maestro errante - y aquí me encontré con usted."

"¿Que mas le dijo el Señor?" Pregunto el maestro.
Me dijo: "Si el hombre te da una piedra preciosa que posee, serás el hombre mas rico del mundo. Me daría usted la piedra?"
Entonces el maestro revolvió en un pequeño zurrón que llevaba y dijo:
"¿Será esta la piedra de la cual usted hablaba?"

El aldeano no podía dar crédito a sus ojos, porque era un diamante, el diamante más grande del mundo.
"¿Podría quedármelo?" "Por supuesto, puede conservarlo; lo encontré en un bosque. Es para usted."
Siguió su camino y se sentó bajo un árbol, en las afueras de la aldea.
¡El aldeano tomo el diamante y que inmensa fue su dicha! Como lo es la nuestra el día en que obtenemos algo que realmente deseamos.
El aldeano en vez de ir a su hogar, se sentó bajo un árbol y permaneció todo el día sentado, sumido en meditación.
Al caer la tarde, se dirigió al árbol bajo el cual estaba sentado el maestro, le devolvió a este el diamante y dijo:
"¿Podría hacerme un favor?"

"¿Cual?" le pregunto el maestro.
"Podría darme la riqueza que le permite a usted deshacerse de esta piedra preciosa tan fácilmente?"...
Lo esencial es invisible. ¡A los ojos!
¿Qué tesoro buscas tú?


¿Qué significa?


¿Qué significa?

Aunque era el "día de silencio" del Maestro, un viajero le suplicó que le diera un consejo que pudiera orientarlo a lo largo de toda su vida. El Maestro asintió afablemente, tomó una hoja de papel y escribió en ella una sola palabra: "Conciencia".  El visitante quedó perplejo. "Eso es demasiado breve ¿No podría ser un poco más explícito?" El Maestro tomó de nuevo el papel y escribió: "Conciencia, conciencia, conciencia".  "¿Pero qué significan esas palabras?", preguntó el otro sin salir de su estupor. El Maestro volvió a echar mano al papel y escribió: "Conciencia, conciencia, conciencia, significa CONSCIENCIA".


Peregrino


Peregrino

-Que dirección tomaste peregrino?
-Vengo por las sendas de la Ley, Hermano.
-Por cuantas encrucijadas has pasado?
-Cinco veces tuve que detenerme para descubrir hacia donde ir. a lo largo del recorrido recibí muchas invitaciones y generosas promesas para ingresar por vías secundarias. Sin embargo, no las acepté, pues en el pasado conocí el sabor amargo del desvío. Aprendí hermano, que para seguir el Camino de la Ley tendría que tener humildad y fe, tendría que entregarme al Supremo. También aprendí, con el sufrimiento y con el dolor, que sin perseverancia ni sinceridad no podría emprender tan osado viaje.
Camino sin igual: estrecho como es, por poco que me distraiga, puedo extraviarme; rectilíneo, en le horizonte oculta su principio y su fin. A cada paso, aporta un nuevo aprendizaje, una tarea y una prueba. He vivido mis días transitándolo, y por ellos le doy gracias al Supremo.
-Se perfectamente que dices la verdad. Ahora que pasaste por las cinco grandes pruebas (la soberbia, la lasitud, la mentira, el hurto sutil (o el uso incorrecto de la energía) y la cobardía.) y que también te mantuviste fiel en medio de los pequeños desafíos, llegarás a un nuevo estrecho portal; al cruzarlo, una gran estrella se te revelará y, con su luz transparente, iluminará tu senda ......

Oye todos los sonidos


Oye todos los sonidos


..Oye todos los sonidos que puedas detectar a tu alrededor.
¿Puedes oírlos todos? ¿Sonidos altos, sonidos bajos, el sonido de la voz?
¿Sabes lo que sucede cuando haces eso?
Entras en tus sentidos, y es allí donde está la experiencia.
Allí no hay abstracciones, no hay ideas.
Mira lo que estás mirando, escucha lo que estás escuchando, toca lo que estás tocando, siente lo que estás sintiendo.
Un famoso guru se iluminó. Sus discípulos le preguntaban: "Maestro ¿qué consiguió como resultado de su iluminación?"
El hombre respondió: "Bien, voy a contarles lo que ella me dio: cuando como como; cuando miro, miro:
cuando escucho, escucho.
Eso fue lo que ella me dio"
Los discípulos replicaron: "¡Pero todo el mundo hace eso! Y el maestro se rió a carcajadas. "¿Todo el mundo hace eso?"
¡Entonces todo el mundo debe estar iluminado!".......

Nuestro tesoro


Nuestro tesoro

A un discípulo que venía de un lejano país le preguntó el Maestro: "¿Qué andas buscando?"  "La iluminación".
"Tú ya tienes tu propio tesoro. ¿Por qué buscas en otra parte?"  "¿Dónde está mi tesoro?"
"En esa misma búsqueda que ha florecido en Ti."
En aquel momento, el discípulo quedó iluminado. Años más tarde diría a sus amigos: "Abrid vuestro tesoro y disfrutad de sus riquezas."


Luz para el camino


Luz para el camino

Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite
encendida.
La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella.
En determinado momento, se encuentra con un amigo. El amigo lo mira y de pronto lo reconoce.
Se da cuenta de que es Guno, el ciego del pueblo. Entonces, le dice: - ¿Qué haces Guno, tú ciego, con una lámpara en la mano? Si tú no ves...
Entonces, el ciego le responde:
- Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco la oscuridad de las calles de memoria. Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mi...

- No solo es importante la luz que me sirve a mí, sino también la que yo uso para que otros puedan también servirse de ella.
Cada uno de nosotros puede alumbrar el camino para uno y para que sea visto por otros, aunque uno aparentemente no lo necesite.
Alumbrar el camino de los otros no es tarea fácil...Muchas veces en vez de alumbrar oscurecemos mucho más el camino de los demás...¿Cómo? A través del desaliento, la crítica, el egoísmo, el desamor, el odio, el resentimiento...
¡Qué hermoso sería sí todos ilumináramos los caminos de los demás!
Meditémoslo.

Los zapatos


Los zapatos


En la selva vivían tres leones. Un día el mono, el representante electo por los animales, convocó a una reunión para pedirles una toma de decisión:
-Todos nosotros sabemos que el león es el rey de los animales, pero para una gran duda en la selva: existen tres leones y los tres son muy fuertes. ¿A cuál de ellos debemos rendir obediencia? ¿Cuál de ellos deberá ser nuestro Rey?
Los leones supieron de la reunión y comentaron entre si:
-Es verdad, la preocupación de los animales tiene mucho sentido. Una selva no puede tener tres reyes. Luchar entre nosotros no queremos ya que somos muy amigos... Necesitamos saber cual será el elegido, pero, ¿Cómo descubrirlo?.
Otra vez los animales se reunieron y después de mucho deliberar, le comunicaron a los tres leones la decisión tomada:
-Encontramos una solución muy simple para el problema, y decidimos que ustedes tres van a escalar la Montaña Difícil. El que llegue primero a la cima será consagrado nuestro Rey.
La Montaña Difícil era la más alta de toda la selva. El desafío fue aceptado y todos los animales se reunieron para asistir a la gran escalada.
El primer león intentó escalar y no pudo llegar. El segundo empezó con todas las ganas, pero, también fue derrotado. El tercer león tampoco lo pudo conseguir y bajó derrotado.
Los animales estaban impacientes y curiosos; si los tres fueron derrotados, ¿Cómo elegirían un rey?
En este momento, un águila, grande en edad y en sabiduría, pidió la palabra:
-¡Yo sé quien debe ser el rey! Todos los animales hicieron silencio y la miraron con gran expectativa.
-¿Cómo?, preguntaron todos.
-Es simple... dijo el águila. Yo estaba volando bien cerca de ellos y cuando volvían derrotados en su escalada por la Montaña Difícil escuché lo que cada uno dijo a la Montaña.
El primer león dijo: - ¡Montaña, me has vencido!
El segundo león dijo: - ¡Montaña, me has vencido!
El tercer león dijo: - ¡Montaña, me has vencido, por ahora! Pero ya llegaste a tu tamaño final y yo todavía estoy creciendo.
La diferencia, completó el águila, es que el tercer león tuvo una actitud de vencedor cuando sintió la derrota en aquel momento, pero no desistió y quien piensa así, su persona es más grande que su problema: él es el rey de si mismo, y está preparado para ser rey de los demás.
Los animales aplaudieron entusiasmadamente al tercer león que fue coronado El Rey de los Animales.
Moraleja: No tiene mucha importancia el tamaño de las dificultades o situaciones que tengas. Tus problemas, por lo menos la mayor parte de las veces, ya llegaron al nivel máximo, pero no tú.
Tú todavía estás creciendo y eres más grande que todos tus problemas juntos.
Todavía no llegaste al límite de tu potencial y de tu excelencia.
La Montaña de las Dificultades tiene un tamaño fijo, limitado. ¡Tu Todavía Estas Creciendo!

Los tres leones


Los tres leones


En la selva vivían tres leones. Un día el mono, el representante electo por los animales, convocó a una reunión para pedirles una toma de decisión:
-Todos nosotros sabemos que el león es el rey de los animales, pero para una gran duda en la selva: existen tres leones y los tres son muy fuertes. ¿A cuál de ellos debemos rendir obediencia? ¿Cuál de ellos deberá ser nuestro Rey?
Los leones supieron de la reunión y comentaron entre si:
-Es verdad, la preocupación de los animales tiene mucho sentido. Una selva no puede tener tres reyes. Luchar entre nosotros no queremos ya que somos muy amigos... Necesitamos saber cual será el elegido, pero, ¿Cómo descubrirlo?.
Otra vez los animales se reunieron y después de mucho deliberar, le comunicaron a los tres leones la decisión tomada:
-Encontramos una solución muy simple para el problema, y decidimos que ustedes tres van a escalar la Montaña Difícil. El que llegue primero a la cima será consagrado nuestro Rey.
La Montaña Difícil era la más alta de toda la selva. El desafío fue aceptado y todos los animales se reunieron para asistir a la gran escalada.
El primer león intentó escalar y no pudo llegar. El segundo empezó con todas las ganas, pero, también fue derrotado. El tercer león tampoco lo pudo conseguir y bajó derrotado.
Los animales estaban impacientes y curiosos; si los tres fueron derrotados, ¿Cómo elegirían un rey?
En este momento, un águila, grande en edad y en sabiduría, pidió la palabra:
-¡Yo sé quien debe ser el rey! Todos los animales hicieron silencio y la miraron con gran expectativa.
-¿Cómo?, preguntaron todos.
-Es simple... dijo el águila. Yo estaba volando bien cerca de ellos y cuando volvían derrotados en su escalada por la Montaña Difícil escuché lo que cada uno dijo a la Montaña.
El primer león dijo: - ¡Montaña, me has vencido!
El segundo león dijo: - ¡Montaña, me has vencido!
El tercer león dijo: - ¡Montaña, me has vencido, por ahora! Pero ya llegaste a tu tamaño final y yo todavía estoy creciendo.
La diferencia, completó el águila, es que el tercer león tuvo una actitud de vencedor cuando sintió la derrota en aquel momento, pero no desistió y quien piensa así, su persona es más grande que su problema: él es el rey de si mismo, y está preparado para ser rey de los demás.
Los animales aplaudieron entusiasmadamente al tercer león que fue coronado El Rey de los Animales.
Moraleja: No tiene mucha importancia el tamaño de las dificultades o situaciones que tengas. Tus problemas, por lo menos la mayor parte de las veces, ya llegaron al nivel máximo, pero no tú.
Tú todavía estás creciendo y eres más grande que todos tus problemas juntos.
Todavía no llegaste al límite de tu potencial y de tu excelencia.
La Montaña de las Dificultades tiene un tamaño fijo, limitado. ¡Tu Todavía Estas Creciendo!

Los tres arbolitos


Los tres arbolitos


Érase una vez en la cumbre de una montaña, tres pequeños árboles juntos y pensando sobre lo que querían llegar a ser cuando fueran grandes.

El primer arbolito miro hacia las estrellas y dijo: "Yo quiero guardar tesoros, quiero estar repleto de oro y ser llenado de piedras preciosas. Yo seré el baúl de tesoros más hermoso del mundo".

El segundo arbolito miró un pequeño arroyo realizando su camino hacia el océano y dijo: "Yo quiero viajar a través de aguas temibles y llevar poderosos reyes sobre mí. Yo seré el barco más imponente del mundo".
El tercer arbolito miro hacia el valle que estaba bajo la montaña y vio hombres y mujeres trabajando en un pueblo trabajador, y dijo: "Yo no quiero irme de la cima de la montaña nunca. Yo quiero crecer tan alto que cuando la gente del pueblo se pare a mirarme, ellos levantaran su mirada al cielo y pensaran en Dios. Yo seré el árbol mas alto del mundo."
Los años pasaron. . Llovió, brilló el sol, y los pequeños árboles crecieron alto.
Un día, tres leñadores subieron a la cumbre de la montaña.
El primer leñador miró el primer árbol y dijo: "!Qué árbol tan hermoso es este!", y con la arremetida de su hacha brillante, el primer árbol cayó. "Ahora me van a convertir en un baúl hermoso, contendré tesoros maravillosos" dijo el primer árbol.
El segundo leñador miró al segundo árbol y dijo: "!Este árbol es muy fuerte, es perfecto para mí!" y con la arremetida de su hacha brillante el segundo árbol cayo.
"Ahora deberé navegar por aguas temibles, deberé ser un barco imponente para reyes temidos y poderosos", pensó el segundo árbol.
El tercer árbol sintió su corazón sufrir cuando el último leñador lo miro. El árbol se paro derecho y alto y apuntando ferozmente al cielo.
Pero el leñador siquiera miro hacia arriba y dijo: "!Cualquier árbol es bueno para mi!" y con la arremetida de su hacha brillante, el tercer árbol cayo.

El primer árbol se emociono cuando el leñador lo llevó a una carpintería. Pero el carpintero lo convirtió en una caja de alimentos para animales de granja.
Aquel árbol hermoso no fue cubierto con oro, ni llenado de tesoros, sino que fue cubierto con polvo de la cortadora y llenado con alimento para animales de granja.

El segundo árbol sonrió cuando el leñador lo llevó cerca de un embarcadero, pero ningún barco imponente fue construido ese día.  En lugar de eso, aquel árbol fue cortado y convertido en un simple bote de pesca, era demasiado chico y débil para navegar en océano, ni siquiera un río, y fue llevado a un pequeño lago.

El tercer árbol estaba confundido cuando el leñador lo corto para hacer tablas fuertes y lo abandono en un almacén de madera. "¿Que estará pasando?", fué lo que se preguntó el árbol, "Yo todo lo que quería era quedarme en la cumbre de la montaña y apuntar a Dios".

Muchísimos días y noches pasaron. A los tres árboles ya casi se les habían olvidado sus sueños. Pero una noche, una luz de estrella dorada alumbró el primer árbol cuando una joven mujer puso a su hijo recién nacido en la caja de alimento. "Yo quisiera haberle podido hacer una cuna al bebe" Dijo su esposo a la mujer, la madre le apretó la mano a su esposo y sonrió mientras la luz de la estrella dorada alumbraba la madera suave y fuerte de la cuna. Y la mujer dijo: "Este pesebre es hermoso".   Y de repente el primer árbol supo que contenía el tesoro más grande el mundo.

Una tarde, un viajero cansado y sus amigos se subieron al viejo bote de pesca.
El viajero se quedó dormido mientras el segundo árbol navegaba tranquilamente hacia adentro del lago. De repente, una impresionante y aterradora tormenta llegó al lago, el pequeño árbol se lleno de temor, el sabia que no tenia la fuerza de llevar a todos esos pasajeros a la orilla a salvo con ese viento y lluvia. El hombre cansado se levanto y alzando su mano dijo: "Calma", la tormenta cesó tan rápido como comenzó.
Y de repente el segundo árbol supo que el llevaba navegando al Rey del Cielo y de la Tierra.

Un viernes en la mañana, el tercer árbol se extrañó cuando sus tablas fueron tomadas de aquel almacén de madera olvidado. Se asusto al ser llevado a través de una impresionante multitud de personas enojadas. Se lleno de temor cuando unos soldados clavaron las manos de un hombre en su madera. Se sintió feo, áspero y cruel. Pero un domingo en la mañana, cuando el sol brilló y la tierra tembló con júbilo debajo de su madera, el tercer árbol supo que "EL AMOR DE DIOS HABIA CAMBIADO TODO".
Esto hizo que el árbol se sintiera fuerte, y cada vez que la gente pensara en el tercer árbol, ellos pensarían en Dios. Eso era mucho mejor que ser el árbol mas alto del mundo.

Y la moraleja es... La próxima vez que te sientas deprimido porque no
conseguiste lo que tu querías, espera y sé feliz porque Dios esta pensando en algo mejor para darte...


Lo que no podemos ver


Lo que no podemos ver

El gran Gensha invitó a tomar el té a un funcionario de la corte. Tras los saludos de ritual, el funcionario dijo: "No quisiera desperdiciar esta oportunidad que se me brinda de estar con un gran Maestro. Dígame: ¿qué significa eso que dicen que, a pesar de que lo tenemos a diario, no lo vemos?"  Gensha ofreció al funcionario un trozo de pastel y le sirvió el té. Tras consumir ambas cosas, el funcionario, pensando que el Maestro no había escuchado su pregunta, volvió a hacerla. "¡Ah, si!", dijo Maestro. "Eso significa que no lo vemos, a pesar de que lo tenemos a diario."


La vasija agrietada


La vasija agrietada

Un cargador de agua en la India tenía dos grandes vasijas que colgaban a los
extremos de un palo que el llevaba encima de los hombros. Una de las vasijas
tenía una grieta, mientras que la otra era perfecta y entregaba el agua
completa al final del largo camino a pie desde el arroyo hasta la casa de su
patrón.
Cuando llegaba, la vasija rota solo contenía la mitad del agua. Por dos años
completos esto fue así diariamente. Desde luego la vasija perfecta estaba
muy orgullosa de sus logros, perfecta para los fines para la cual fue
creada.
Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia
imperfección y se sentía miserable porque solo podía conseguir la mitad de
lo que se suponía debía hacer. Después de dos años le habló al aguador
diciéndole: "Estoy avergonzada de mi misma y me quiero disculpar contigo"...
por qué? le preguntó el aguador.
Porque debido a mis grietas, solo puedes entregar la mitad de mi carga.
Debido a mis grietas, solo obtienes la mitad del valor de lo que deberías.
El aguador se sintió muy apesadumbrado por la vasija y con gran compasión le
dijo: "cuando regresemos a la casa del patrón quiero que notes las
bellísimas flores que crecen a lo largo del camino.
Así lo hizo y en efecto vio muchísimas flores hermosas a todo lo largo, pero
de todos modos se sintió muy apenada porque al final solo llevaba la mitad
de su carga. El aguador le dijo: Te diste cuenta de que las flores solo
crecen en tu lado del camino?, siempre he sabido de tus grietas y quise
obtener ventaja de ello, sembré semillas de flores a todo lo largo del
camino por donde tú vas y todos los días tú las has regado. Por dos años yo
he podido recoger estas flores para decorar el altar de mi maestro.
Sin ser exactamente como eres, El no hubiera tenido esa belleza sobre su
mesa.
Cada uno de nosotros tiene sus propias grietas. Todos somos vasijas
agrietadas, pero si le permitimos a Dios utilizar nuestras grietas para
decorar la mesa de su Padre......" En la gran economía de D
ios, Nada se

La semilla de mostaza


La semilla de mostaza

La esposa de un rico comerciante estaba muy apenada por la perdida de su único hijo, un niño que acababa de morir, cuando empezaba andar. En su pena la Sra. Gautami llevaba al niño muerto a todos los vecinos de Kapilavastu, pidiéndoles una medicina. Al verla, la gente sacudía la cabeza con tristeza, pues se apiadaban de ella.
"¡Pobre mujer!" dijo un desconocido que miró los ojos del niño y vio que estaba muerto, " la pena le ha hecho perder el sentido." A este niño ya no le pueden ayudar las medicinas, pero le dijo, yo conozco a un medico que puede darte lo que necesitas.
Por favor señor dígame donde puedo encontrar ese médico.
Buena mujer, ve a ver a Shakyamuni, EL Buda, que reside ahora en el parque Bania.
Acudió a toda prisa ante el Perfecto, y le dijo. ¡Reverendo Señor, dame la medicina que curará a mi hijo!  Le dijo llorando.
El Señor de la compasión le dijo, ha hecho bien en venir aquí a buscar esa medicina. Ve a la ciudad y consigue un puñado de semillas de mostaza, le dijo el Perfecto, añadiendo después: las semillas de mostaza deberán cogerse de una casa en la que nadie haya perdido un niño, esposo, padre, o amigo.
¡Sí Señor!  Exclamó la Sra.
¡Conseguiré la semilla de mostaza enseguida! La pobre señora Gautami fue de casa en casa con su petición, y la gente apiadándose de ella le decía: Aquí tienes las semillas de mostaza, coge todas las que quieras.
Entonces la Sra. Gautami les preguntaba:
¿Ha muerto en su familia algún hijo o hija, padre o madre, o algún amigo? ¡Ay! Los vivos son pocos, pero los muertos muchos.
¡No nos recuerdes nuestra pena más profunda!
Y no hubo ninguna casa en la que no hubiera muerto al algún pariente, algún ser querido. Fatigada y con la esperanza perdida, se sentó al lado del camino, observando apenada las luces de la ciudad que parpadeaban encendiéndose y volviéndose apagar. Y finalmente, las sombras profundas de la noche sumergieron el mundo de la oscuridad. Considerando el destino de los seres humanos, el hecho de que sus vidas se encienden para volverse a extinguir, la desconsolada madre comprendió de pronto que Buda, en su compasión por ella, la había enviado para que comprendiera la verdad.
¡Que egoísta soy en mi pena!  Pensó  "la muerte es universal" dejando aparte el egoísmo de su afecto por su hijo, tomo el cuerpo muerto de su hijo y lo puso sobre un montón de flores silvestre.  Hijito  le dijo tomado la mano del niño. Pensaba que la muerte sólo te había sobrevenido a ti, no es a ti sólo, pues es común a todas las gentes.
Gautami regreso a Buda, y este le dijo, conseguiste la semillas, eso Señor, ya ha pasado, concédeme tu apoyo.
Dijo el Buda  buena mujer, la vida de los mortales en este mundo se ve perturbada y es breve, e inseparable del sufrimiento  declaró Buda. Pues no hay ningún medio, ni lo habrá nunca, por el que los que han nacido puedan evitar la muerte. Todos los seres son de tal naturaleza que deben morir, alcancen o no la vejez.


La piedra preciosa


La piedra preciosa

Estaba Sanathan rezando su rosario junto al río Ganges,  OM OM OM NAMOH SHIVAYA OM OM OM  cuando llego a él un pobre Brahmin,  y le dijo  una limosna para este pobrecillo. He dado todo lo que tenía, le respondió Sanathan, lo único que me queda es mi platillo. Pues Shiva nuestro Señor me ha visitado en sueño y me ha dicho que viniera  dijo el Brahmin. Sanathan recordó de pronto que había encontrado una piedra preciosa cerca de la rivera del río, y la había escondido en la arena por si alguien la necesitaba, le dijo al Brahmin donde estaba la piedra, y el Brahmin la desenterró pensativo, y se sentó en el suelo y estuvo meditando en soledad hasta que el Sol se puso tras los árboles y los pastores volvieron con los ganados a sus hogares. Entonces se levanto, se fue despacio hasta Sanathan,  y le dijo  maestro lo que quiero es un pedacito de esa riqueza que desprecia todas las riquezas del mundo, "y lanzo la piedra preciosa al Ganges.


La historia de Baal Shem


La historia de Baal Shem

Baal Shem, era un ser extraño, a media noche regresaba del río, esa era su
rutina, porque de noche en el río había absoluta calma y quietud. Solía
sentarse allí, sin hacer nada, solo observando su propio ser, observando al
observador; esa noche al regresar paso por la casa de un hombre rico y el
vigilante estaba de pie junto a la puerta.
El vigilante estaba intrigado porque cada noche exactamente a la misma
hora, este hombre regresaba. Salió y le dijo: "perdone la interrupción pero
ya no puedo contener mi curiosidad, la intriga me persigue, noche y día: ¿a
qué se dedica?, ¿para qué va al río?.
Muchas veces lo eh seguido y no hay nada; simplemente se sienta allí durante
horas y a media noche regresa"
Baal Shem respondió: "Sé que me has seguido muchas veces, porque la noche es
tan silenciosa, pude oír tus pasos. Y se que todos los días te escondes
detrás del portón. Pero no es sólo que tú sientes curiosidad por mi, yo
también siento curiosidad por ti. ¿A qué te dedicas?
El guardián contestó: "A qué me dedico?, soy un simple vigilante".
Baal Shem dijo entonces: "Dios mío, me has dado la palabra clave. Esa es
también es mi ocupación!" .
El guardián dijo: "Pero no lo entiendo. Si eres un vigilante deberías estar
vigilando alguna casa, algún palacio. ¿Que estas vigilando ahí, sentado en
la arena ? .
Baal Shen dijo: "Ahí una pequeña diferencia: Tu vigilas que nadie de afuera
entre al palacio. yo simplemente vigilo a este vigilante. ¿Quien es este
vigilante? Ese es el esfuerzo de toda mi vida me vigilo a mi mismo".
el guardián dijo: " pero este es un trabajo muy raro. ¿Quien te va a pagar?"
Y el respondió: "Es tal dicha, tal goce, tal inmensa bendición! Es una
recompensa en si misma. Un solo instante y todas la riquezas no son nada en
comparación".
El guardián dijo:" Eso es muy raro. YO he estado vigilando toda mi vida y
nunca me tope con una experiencia tan hermosa, mañana por la noche te
acompañare. Solamente quiero que me enseñes. Por que yo se como vigilar -
parece que solo es necesario una dirección distinta: tú miras en una
dirección distinta".

La esencia de la religión


La esencia de la religión

En uno de sus viajes, el gobernador se detuvo a presentar sus respetos al Maestro. "Los asuntos de Estado no me permiten escuchar largos discursos", dijo. "¿Podrías, pues, decirle en unas cuantas frases la esencia de la religión a un hombre tan ocupado como yo?"  "Lo diré en una sola palabra, en honor a su Excelencia".
"¡Increíble! ¿Cuál es esa insólita palabra?"
"Silencio". "¿Y cuál es el camino hacia el silencio?"
"La meditación."
"¿Y qué es, si me permite preguntarlo, la meditación?"
"Silencio".

La buena noticia


La buena noticia

Jesús enseñaba a sus discípulos en parábolas. Y les decía: El Reino de los Cielos es semejante a dos hermanos que vivían felices y contentos, hasta que recibieron la llamada de Dios a hacerse discípulos.  El de más edad respondió con generosidad a la llamada, aunque tuvo que ver cómo se desgarraba su corazón al separarse de su familia y de la muchacha a la que amaba y con la que soñaba casarse. Pero, al fin, se marchó a un país lejano, donde gastó su propia vida al servicio de los más pobres entre los pobres. Se desató en aquel país una persecución de resultas de la cual fue detenido, falsamente acusado, torturado y condenado a muerte.  Y el Señor le dijo: "Muy bien, siervo fiel y cumplidor. Me has servido por el valor de mil talentos. Voy a recompensarte con mil millones de talentos. ¡Entra en el gozo de tu Señor!"  La respuesta del más joven fue mucho menos generosa. Decidió ignorar la llamada, seguir su camino y casarse con la muchacha a la que amaba. Disfrutó de un feliz matrimonio, le fue bien en los negocios y llegó a ser rico y próspero. De vez en cuando mandaba una limosna a algún mendigo o se mostraba bondadoso con su mujer y sus hijos. También de vez en cuando enviaba una pequeña suma de dinero a su hermano mayor, que se hallaba en un remoto país, adjuntándole una nota en la que decía: "Tal vez con esto puedas ayudar mejor a aquellos pobres diablos".  Cuando le llegó la hora, el Señor le dijo: "Muy bien, siervo fiel y cumplidor. Me has servido por el valor de diez talentos. Voy a recompensarte con mil millones de talentos. ¡Entra en el gozo de tu Señor!"  El hermano mayor se sorprendió al oír que su hermano iba a recibir la misma recompensa que él. Pero le agradó sobremanera. Y dijo: "Señor, aun sabiendo esto, si tuviera que nacer de nuevo y volver a vivir, haría por Ti exactamente lo mismo que he hecho".

 


El pescador satisfecho


El pescador satisfecho

El rico industrial del Norte se horrorizó cuando vio a un pescador del Sur tranquilamente recostado contra su barca y fumando una pipa.  "¿Por qué no has salido a pescar?", le preguntó el industrial.  "Porque ha he pescado bastante por hoy", respondió el pescador.  ¿Y por qué no pescas más de lo que necesitas?", insistió el industrial.  "¿Y qué iba a hacer con ello?", preguntó a su vez el pescador.  "Ganarías más dinero", fue la respuesta. "De ese modo, podrías poner un motor a tu barca. Entonces, podrías ir a aguas más profundas y pescar más peces. Entonces, ganarías lo suficiente para comprarte unas redes de nylon, con las que obtendrías más peces y más dinero. Pronto ganarías para tener dos barcas... Y hasta una verdadera flota. Entonces, serías rico, como yo."  "¿Y qué haría entonces?", preguntó de nuevo el pescador.
"Podrías sentarte y disfrutar de la vida", respondió el industrial.  "¿Y qué crees que estoy haciendo en este preciso momento?", respondió el satisfecho pescador.


El monje y la cabra


El monje y la cabra

El monje levanto su mano para sacrificar la cabra para los dioses, y esta empezó a reír de felicidad,  entonces el monje le pregunto con asombro a la cabra. ¿De qué de ríes?  Y esta respondió. Después de 499 vidas, naciendo como cabra, en mí próxima vida naceré como un ser humano. Entonces por fin el monje se decidió a matarla, cuando de pronto, la cabra hecho a llorar.  El monje le pregunto ¿Y ahora porque lloras?
Lloro por ti pobre monje. Hace 500 vidas atrás yo también era un monje que sacrificaba cabra para los dioses.  Entonces el monje cayó de rodilla y le pidió perdón a la cabra, y le prometió ser el protector de todas las cabras. Moraleja: No se debe sacrificar animales a los dioses, el sacrificio debe ser dentro de ti.


El juicio


El juicio

En una aldea había un anciano muy pobre, pero hasta los reyes envidiaban porque poseía un hermoso caballo blanco
Los reyes le ofrecieron cantidades fabulosas por el caballo pero el hombre decía: "Para mí, él no es un caballo, es una persona. ¿Y cómo se puede vender a una persona, a un amigo?". Era un hombre pobre pero nunca vendió su caballo.
Una mañana descubrió que el caballo ya no estaba en el establo. Todo el pueblo se reunió diciendo: "Viejo estúpido. Sabíamos que algún día le robarían su caballo. Hubiera sido mejor que lo vendieras. ¡Qué desgracia!".
-"No vayáis tan lejos" - dijo el viejo- "Simplemente decid que el caballo no estaba en el establo. Este es el hecho, todo lo demás es vuestro juicio. Si es una desgracia o una suerte, yo no lo sé, porque esto apenas es un fragmento. ¿Quién sabe lo que va a suceder mañana?".
La gente se rió del viejo. Ellos siempre habían sabido que estaba un poco loco. Pero después de 15 días, una noche el caballo regresó. No había sido robado, se había escapado. Y no solo eso sino que trajo consigo una docena de caballos salvajes.
De nuevo se reunió la gente diciendo: "Tenías razón, viejo. No fue una desgracia sino una verdadera suerte."
-"De nuevo estáis yendo demasiado lejos" - dijo el viejo- Decid solo que el caballo ha vuelto... ¿quien sabe si es una suerte o no? Es sólo un fragmento. Estáis leyendo apenas una palabra en una oración. ¿Cómo podéis juzgar el libro entero?".
Esta vez la gente no pudo decir mucho más, pero por dentro sabían que estaba equivocado. Habían llegado doce caballos hermosos.....
El viejo tenía un hijo que comenzó a entrenar a los caballos. Una semana más tarde se cayó de un caballo y se rompió las dos piernas. La gente volvió a reunirse y a juzgar: "De nuevo tuviste razón" – dijeron -. Era una desgracia. Tu único hijo ha perdido el uso de sus piernas y a tu edad el era tu único sostén. Ahora estás más pobre que nunca.
-"Estáis obsesionados con juzgar" - dijo el viejo." No vayáis tan lejos, sólo decid que mi hijo se ha roto las dos piernas. Nadie sabe si es una desgracia o una fortuna. La vida viene en fragmentos y nunca se nos da más que esto.
Sucedió que pocas semanas después el país entró en guerra y todos los jóvenes del pueblo eran llevados por la fuerza al ejército. Sólo se salvó el hijo del viejo porque estaba lisiado. El pueblo entero lloraba y se quejaba porque era una guerra perdida de antemano y sabían que la mayoría de los jóvenes no volverían.
-"Tenías razón viejo era una fortuna. Aunque tullido, tu hijo aún está contigo. Los nuestros se han ido para siempre".
-"Seguís juzgando- dijo el viejo. Nadie sabe. Sólo decid que vuestros hijos han sido obligados a unirse al ejército y que mi hijo no ha sido obligado. Solo Dios sabe si es una desgracia o una suerte que así suceda".
No juzgues o jamas serás uno con el todo. Te quedarás obsesionado con fragmentos, sacarás conclusiones de pequeñas cosas. Una vez que juzgas, has dejado de crecer.


Despreocuparse


Despreocuparse
 
"¿Qué debo hacer para llegar a la iluminación?"
"Nada."
"¿Cómo es eso...?"
"La iluminación no es cuestión de hacer. La iluminación se produce."  "Entonces, ¿no puede alcanzarse nunca?"
"Por supuesto que puede alcanzarse".
"¿Y cómo?"
"No haciendo".
"¿Y qué hay que hacer para llegar a no hacer?"
"¿Qué hay que hacer para dormirse o despertarse?"


Confianza


Confianza

Cuando confías profundamente, esta confianza transforma tu vida, no importa cuales son las circunstancias.
Cuando Milarepa fue a ver a su maestro al Tíbet era tan humilde, tan puro, tan auténtico, que los otros discípulos tuvieron celos de él. Era seguro que él sería el sucesor del Maestro, así que los otros trataron de matarlo.
Milarepa era muy confiado. Un día los otros discípulos dijeron: "Si realmente crees en el Maestro, ¿puedes lanzarte desde este abismo? Si confías, no pasará nada. No te harás daño".
Y Milarepa saltó sin dudarlo un solo segundo. Los discípulos bajaron corriendo...el valle estaba a 3.000 pies de profundidad. Corrieron esperando encontrar los huesos, deshecho, pero él estaba sentado en postura de loto, tremendamente feliz.
Abrió los ojos y dijo: "Tenías razón, la confianza salva. Pensaron que debería haber sido una coincidencia, así que cuando un día salieron de viaje y tuvieron que cruzar el río le dijeron: Tu no necesitas ir en bote. Tienes tanta confianza que puedes caminar sobre las aguas". Y él caminó sobre las aguas.
Esta es la primera vez que el Maestro le vio. "¿Qué estas haciendo? Es imposible, "dijo.
"Estoy haciéndolo gracias a tu poder, Maestro." dijo Milarepa.
El Maestro pensó: "Si mi poder y mi nombre pueden hacer esto por un hombre ignorante y estúpido....yo nunca lo he probado por mí mismo". Lo intentó y se ahogó. Nunca más se volvió a oír hablar de él.
Si confías plenamente, aún un maestro no iluminado puede revolucionar positivamente tu vida. Y lo contrario también es verdad: Un Maestro iluminado puedo no serte de ninguna ayuda. Depende por completo de ti.

sábado, 23 de junio de 2012

Profecias de Edgar Cayce


Los pavos no vuelan


Los pavos no vuelan
 
Un paisano encontró en Catamarca un huevo muy grande.
Nunca había visto nada igual. Y decidió llevarlo a su casa.
-¿Será de un avestruz? -preguntó a su mujer.
-No. Es demasiado abultado -dijo el abuelo.
-¿Y si lo rompemos? -propuso el ahijado.
-Es una lástima. Perderíamos una hermosa curiosidad 
-respondió cuidadosa la abuela.
-Ante la duda, lo voy a colocar debajo de la pava que está empollando huevos.  
Tal vez con el tiempo nazca algo- afirmó el paisano, y así lo hizo.
Cuenta la historia que a los quince días nació un pavito oscuro, grande, nervioso, que con mucha avidez
comió todo el alimento que encontró a su alrededor.
Luego miró a la madre con vivacidad y le dijo entusiasta:
-Bueno, ahora vamos a volar.
La pava se sorprendió muchísimo de la proposición de su flamante cría y le explicó:
-Mira, los pavos no vuelan. Te sienta mal comer deprisa. Entonces trataron de que el pequeño comiera
más despacio, el mejor alimento y en la medida justa.
El pavito terminaba su almuerzo o cena, su desayuno o merienda y les decía a sus hermanos:
-Vamos, muchachos ¡a volar!
Todos los pavos le explicaban entonces otra vez:
-Los pavos no vuelan. A ti te sienta mal la comida.
El pavito empezó a hablar más de comer y menos de volar. Y creció y murió en la pavada general: ¡pero
era un cóndor! Había nacido para volar hasta los 7,000 metros. ¡Pero nadie volaba...!
El riesgo de morir en la pavada general es muy grande.
¡Como nadie vuela!
Muchas puertas están abiertas porque nadie las cierra y otras están cerradas porque nadie las abre.
El miedo al hondazo es terrible. La verdadera protección está en las alturas. Especialmente cuando
hay hambre de elevación y buenas alas.

Lo que cada uno posee


Lo que cada uno posee

Una persona perversa resuelve hacer un presente a una persona pobre por su aniversario e irónicamente manda preparar una bandeja llena de basura y desperdicios.
En presencia de todos, manda entregar el presente, que es recibido con alegría por el agasajado.
Gentilmente, el agasajado agradece y pide que lo espere un instante, ya que le gustaría poder retribuir la gentileza.
Tira la basura, lava la bandeja, la cubre de flores, y la devuelve con un papel, donde dice:
"Cada uno da lo que posee."

Así que, no se entristezca con la actitud de algunas personas; no pierda su serenidad.
La rabia hace mal a la salud, el rencor daña el hígado y la cólera envenena el corazón.

Domine sus reacciones emotivas.
Sea dueño de si mismo.
No arroje leña en el fuego de su aborrecimiento.

No pierda su calma.
Piense antes de hablar y no ceda a su impulsividad.

"Guardar resentimientos es como tomar veneno".

Lo bueno de ser sordo


Lo bueno de ser sordo

Era una vez una corrida.... de sapos
El objetivo era llegar a lo alto de una gran torre.
Había en el lugar una gran multitud.
Mucha gente para vibrar y  gritar por ellos.
Comenzó la  competencia.
Pero como  la multitud no creía que pudieran alcanzar la cima de aquella torre,  lo que más se escuchaba era:
"Que pena esos sapos no lo van a  conseguir...no lo van a conseguir..."
Los sapitos comenzaron a  desistir.
Pero  había uno que persistía y continuaba subiendo en busca de la cima.
La multitud continuaba gritando "... que pena no lo van  a conseguir..."
Y los sapitos estaban dándose por  vencidos.
Salvo por aquel sapito que seguía y seguía tranquilo y ahora cada vez con más y más fuerza.
Cuando estaban llegando el final de  la competición todos desistieron, menos ese sapito que curiosamente en contra de todos, seguía.
Finalmente llegó a la cima con todo su esfuerzo.
Los otros querían saber qué le había pasado.
Un sapito le fue a preguntar como él había conseguido concluir la prueba.
Y descubrieron que era sordo.
¡No permitas que personas con el pésimo hábito de ser negativas derrumben las mejores y  más sabias esperanzas de tu corazón!
Recuerda siempre el poder que tienen las palabras que escuchas.
Por lo tanto, preocúpate siempre en ser POSITIVO
Resumiendo
Se siempre "sordo" cuando alguien te dice que no  puedes realizar tus sueños

Leer a Dios


Leer a Dios


Un cierto discípulo preguntó a su maestro ¿Debería leer libros?, el maestro le respondió, el estudio de las escrituras despertará en ti un mayor anhelo de conocer a Dios, siempre que leas los versículos lentamente, esforzándote en asimilar su profundo significado. Pero cuando no se acompaña de la práctica de los preceptos que ella contiene, la lectura de la literatura sagrada produce vanidad, falsa satisfacción, y lo que yo llamo una indigestión intelectual.
Numerosas personas deben dedicar su atención a la lectura de los libros superficiales, pero los renunciantes como tu, no deberían leer literatura profana, es decir aquellas que no tienen a Dios en sus páginas.

Las opiniones


Las opiniones


Un círculo de intelectuales se había formado alrededor de un maestro. Él no los había buscado, pero el grupo iba a visitarle cada tarde para meditar.
El sabio casi nunca hablaba. Era uno de esos mentores que consideran que la enseñanza más elocuente es el silencio y la vibración más pura y reveladora la de la quietud. Los iniciados, en cambio, parloteaban si cesar y se perdían en toda suerte de opiniones. Unos aseguraban que hay un principio trascendente y otros lo negaban; unos insistían en que lo único fiable era la experiencia sensorial y otros en que solo lo era el universo de las ideas; unos señalaban la necesidad de indagar en la metafísica y otros en las distintas filosofías de la historia.
Todos hablaban, aunque ninguno prestaba atención a los demás. Solo jugaban con las opiniones, los puntos de vista y las abstracciones. El sabio era muy paciente. Se preguntaba a qué venían esos hombres si sólo estaban interesados en sus entretenimientos intelectuales y no tenían oídos para la genuina enseñanza.
Un día decidió reunirlos y les dijo:
-Sois como lavanderas.
-¿Cómo lavanderas? -preguntaron mirándose unos a otros extrañados-, ¿qué queréis decir con eso?
-Vosotros sabréis, ya que domináis las palabras y su interpretación.
-Pues no entendemos qué tenemos que ver nosotros con unas lavanderas.
-Veréis. La lavandera tiene mucha ropa, pero vienen los propietarios de la misma, se la llevan y se queda sin nada. Así sois vosotros. Tenéis un montón de opiniones tomadas de libros, escrituras, filósofos... Mas nada os pertenece. Estáis vacíos. Sois como lavanderas. Seguid especulando. No ganaréis ni un gramo de sabiduría con ello, aunque os divertiréis mucho.


Dice el Maestro:
Es necesario pasar de la comprensión intelectual a la intuitiva, de la teoría a la practica.

Las mil canicas


Las mil canicas


Entre más envejezco, más disfruto de las mañanas de sábado. Tal vez es la quieta soledad que viene con ser el primero en levantarse, o quizá el increíble gozo de no tener que ir al trabajo. De todas maneras, las primeras horas de un sábado son en extremos deleitosas.

Hace unas cuantas semanas, me dirigía hacia mi equipo de radioaficionado en el sótano con una humeante taza de café en una mano y el periódico en la otra. Lo que comenzó como una típica mañana de sábado se convirtió en una de esas lecciones que la vida parece darnos de vez en cuando. Déjenme contarles.

Sintonicé mi equipo de radio a la porción telefónica de mi banda para entrar en una red de intercambio de sábado en la mañana. Después de un rato, me topé con un compañero que sonaba un tanto mayor, con buena señal y voz. Pueden imaginarse al tipo, sonaba como si estuviese en el negocio de las comunicaciones. Él le estaba diciendo a quien estuviese conversando con él algo acerca de "unas mil canicas".

Quedé intrigado y me detuve para escuchar lo que tenía que decir. "Bueno, Tom, de veras que parece que estás ocupado con tu trabajo. Estoy seguro de que te pagan bien pero es una lástima que tengas que estar fuera de casa y lejos de tu familia tanto tiempo. Es difícil imaginar que un hombre joven tenga que trabajar sesenta o setenta horas a la semana para sobrevivir. Qué triste que te perdieras la presentación teatral de tu hija". Continuó: "Déjame decirte algo, Tom, algo que me ha ayudado a mantener una buena perspectiva sobre mis propias prioridades". Y entonces fue cuando comenzó a explicar su teoría sobre unas "mil canicas".

"Ves, me senté un día e hice algo de aritmética. La persona promedio vive unos setenta y cinco años. Yo sé, algunos viven más y otros menos, pero en promedio, la gente vive unos setenta y cinco años". "Entonces, multipliqué 75 por 52 y obtuve 3.900 que es el número de sábados que la persona promedio habrá de tener en toda su vida. Mantente conmigo, Tom, que voy a la parte importante".

"Me tomó hasta que casi tenía cincuenta y cinco años pensar todo esto en detalle", continuó, "y para ese entonces ya había vivido más de dos mil ochocientos sábados. Me puse a pensar que si llegaba a los setenta y cinco, sólo me quedarían unos mil más que disfrutar": "Así que fui a una tienda de juguetes y compré cada canica que tenían. Tuve que visitar tres tiendas para obtener 1.000 canicas. Las llevé a casa y las puse dentro de un gran envase plástico claro junto a mi equipo de radioaficionado. Cada sábado a partir de entonces, he tomado una canica y la he ido tirando".

"Descubrí que al observar cómo disminuían las canicas, enfocaba más sobre las cosas verdaderamente importantes en la vida. No hay nada como ver cómo se te agota tu tiempo en la tierra para llevarte a ajustar tus prioridades".

"Ahora déjame decirte una última cosa antes que nos desconectemos y lleve a mi bella esposa a desayunar. Esta mañana, saqué la última canica del envase. Me di cuenta que si vivo hasta el próximo sábado, entonces me habrá sido dado un poquito de tiempo adicional. Y si hay algo que todos podemos usar es un poco más de tiempo".

"Me gustó conversar contigo, Tom, espero que puedas estar más tiempo con tu familia y espero volver a encontrarnos aquí en la banda, el hombre de 75 años, este es K9NZQ, cambio y fuera, ¡buen día!"

Uno pudiera haber oído un alfiler caer en la banda cuando este amigo se desconectó. Creo que nos dio a todos bastante sobre lo que pensar. Había planeado trabajar en la antena aquella mañana, y luego iba a reunirme con unos cuantos radioaficionados para preparar la nueva circular del club. En vez de aquello, subí las escaleras y desperté a mi esposa con un beso.

"Vamos, querida, te quiero llevar a ti y los muchachos a desayunar fuera".

"¿Qué mosca te picó?" Preguntó sonriendo. "Oh, nada; es que no hemos pasado un sábado juntos con los muchachos en mucho tiempo. Ah, ¿pudiésemos parar en la tienda de juguetes mientras estamos fuera? Necesito comprar algunas canicas".